Sentromà fue durante muchos años el Consulado de Mónaco, y nuestro abuelo el cónsul.

Los Príncipes de Mónaco Rainiero y Grace estuvieron en Sentromà acompañados por Juan Antonio Samaranch y su esposa Bibi Salisachs, entre otras personalidades. Según nos cuenta nuestra tía, la princesa Grace tenía una voz dulce y encantadora, y el Príncipe Rainiero era más reservado.

Pasaron todo un día. Conocieron la historia de la casa y visitaron los espacios. Más tarde tomaron el aperitivo en el patio, y la comida fue servida en el comedor principal. El menú fue clásico: consomé, un plato de pescado, y otro de carne, y se sirvió en «la vajilla de los escudos».

Este día ha pasado a formar parte de la historia de Sentromà para siempre.

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